Con el anfiteatro colmado y alrededor de 28 mil espectadores, el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María vivió un segundo sábado de alto impacto artístico, que se extendió durante toda la madrugada y dejó postales inolvidables.
La noche comenzó con una marcada impronta folklórica, de la mano de Alma Chaqueña, que aportó identidad y clima festivalero desde temprano, conectando con el público a través de un repertorio tradicional que fue calentando la velada. Más tarde, La Clave Trío continuó en la misma sintonía, con un set que combinó armonías vocales y canciones que reforzaron el espíritu popular de la jornada.
Uno de los momentos destacados llegó con Guitarreros, que ofreció un show sólido y celebrado, apoyado en la potencia de sus voces y un repertorio que fue acompañado por el anfiteatro de principio a fin.
Con una propuesta moderna y refinada, Ahyre se adueñó del escenario y firmó uno de los pasajes más aplaudidos de la noche. El grupo desplegó canciones como La noche sin ti, Río, Tan lejos y Identidad, combinadas con momentos de fuerte carga emotiva en temas como La luna, Árbol y Adiós que te vaya bien. La banda logró un equilibrio entre lo íntimo y lo expansivo, confirmando su gran presente artístico.
Ya entrada la madrugada, Jorge Rojas protagonizó uno de los shows más extensos y emotivos de la jornada. Con un repertorio que superó la hora y media, el artista recorrió distintas etapas de su carrera a través de canciones como Milagro de amor, Voy a celebrar, Marca borrada, Viaje y Donde hay amor no hay olvido. En un tramo especialmente celebrado, compartió escenario con Pedro y Sergio Toledo para interpretar clásicos como La llorona y No te vayas carnaval, cerrando su presentación entre ovaciones y emoción colectiva.
La diversidad musical tuvo su punto más alto con la presentación de Cazzu, que aportó una impronta urbana y contemporánea al festival. La artista repasó éxitos como Jefa, Nena Trampa, Mucha Data, Dolce y Balada Malvada, además de momentos más introspectivos con Zamba para tu adiós y Me tocó perder. El cierre con Chapiadora desató una respuesta masiva del público, confirmando su fuerte convocatoria y la amplitud estética del evento.
El tramo final quedó en manos de Ulises Bueno, quien transformó el anfiteatro en una verdadera fiesta popular durante dos horas de show ininterrumpido. El cuartetero repasó una extensa lista de éxitos entre los que se destacaron Me levanté, Soy, Infiel, Dios, Amante fiel, Intento, No puedo fingirlo y Dale vieja, manteniendo una energía arrolladora hasta las primeras horas de la mañana y consolidando uno de los cierres más intensos del festival.










