Las redes sociales estallaron en una polémica que hace años se viene replicando, cada vez que el Festival de Doma y Folklore de Jesús María da a conocer su grilla de artistas. Ocurre que el cuarteto, la cumbia y artistas de otros estilos, año tras año ocupan más lugar sobre las tablas del mítico escenario “Martín Fierro”.
De los 64 números artísticos confirmados para actuar entre el 7 y el 17 de enero de 2027, en el histórico Anfiteatro “José Hernández”, con motivo de los 61 años del Festival de Doma y Folklore de Jesús María, veinte son de estilos que no condicen con la música de raíz folklórica y, un año más, las opiniones públicas son divididas.
La cifra representa más del treinta por ciento de la grilla, repartido entre artistas del cuarteto, la cumbia santafesina, como Los Palmeras; del trap, como Cazzu; de cumbia urbana y “cachengue”, K-Personajes; baladas tropicales, tal es el caso del uruguayo Lucas Sugo; cumbia – pop, en la voz de Valentín Vargas; y la cumbia romántica de Uriel Lozano.
Entre las voces disidentes en redes sociales, los cuestionamientos se apoyan en la historia y trayectoria de un evento que pareciera virar cada vez más en su formato – aunque aún se desconoce formalmente hacia dónde -, con ideas que “espectacularizan” una propuesta que, desde su nombre y nacimiento, ha promovido el tradicionalismo.
Uno de los casos más evidentes fue el espectáculo de apertura de la 60° edición, en este 2026: bailarines de la “Compañía Phaway”descolgándose de grúas sobre el campo de jineteada, en similitud con puestas en escena tipo “Cirque Du Soleil”.
Entre otros fundamentos, se encuentran aquellos que señalan al festival de hacer una suerte de “publicidad engañosa”, por cuanto el nombre e historia del evento no les parece representativo de la propuesta musical; y quienes aseguran que, con el dinero del que públicamente dispone la organización, se podría generar empleo, visibilidad y oportunidades reales para muchos artistas del folklore, que son talentosos, trabajan todo el año recorriendo escenarios de la región, la provincia y el país, pero no son convocados.
A eso se suma la necesidad que muchos expresan de preservar a nuestro tradicionalismo y cultura, por cuanto el fundamento más primario de la música tradicionalista de argentina: las personas a las que representa, sus costumbres, paisajes, flora y fauna, lo cual se pierde en un entrevero de propuestas musicales que no tienen relación alguna con tal espíritu. En ese sentido, hay quienes expresan que “los cuarteteros” tienen bailes todos los fines de semana, mientras que los festivales criollos son espacios creados para hacer prevalecer y enaltecer nuestras tradiciones.
En elloo de los paisajes, también se replican los comentarios de quienes aseguran que “Jesús María” no es un festival federal, que no tiene representación artística de nuestro país, que no da oportunidades a artistas emergentes, que casi no tiene identidad cordobesa, de músicos de ésta provincia y, particularmente a nivel local y regional, casi nunca cuenta con la participación de las voces del folklore de Jesús María, Colonia Caroya, Sinsacate, Vicente Agüero o norte cordobés, región en la cual se ubica histórica y geográficamente el evento.
En contraposición, hay quienes sostienen que “los tiempos cambian” y los eventos se deben adaptar a las demandas. Luego, están quienes vociferan que si los números convocados son los que “cortan entradas” y el festival es un evento que busca recaudar fondos para las escuelas que representa, no debería ser un problema para la organización.
Así mismo, están quienes defienden que la categoría de “institución privada” del festival, les brinda potestad absoluta para tomar las decisiones que consideren, de manera arbitraria, es decir, sin consulta pública o popular. Es válido señalar que el Festival de Jesús María, a diferencia de otros eventos similares, no es realizado por la municipalidad local, aunque goza obligadamente de un operativo municipal diseñado a medida del evento, con recursos genuinos de la ciudad, sea un vecino o no, afín al festival.
Otros aseguran que, si el Gobierno de la Provincia de Córdoba siempre hace aportes millonarios para la estructura de “la fiesta gaucha de enero”, entonces sí se debería tener en consideración la opinión de los cordobeses.
El fuego es cruzado y la expresión “El ‘Lollapalooza’ del folklore”, dicho peyorativamente, en relación al festival estadounidense que reúne rock, pop, electrónica y otras expresiones musicales, se convirtió en un “hastag”.
Mientras tanto, el camperaje espera expectante las novedades relacionadas con el atractivo principal en el evento: El Campeonato Internacional de Jineteada, del cual, hasta el momento, no se dijo nada.