El presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Eduardo Riera, en su discurso con motivo de los ochenta años de la institución agropecuaria, remarcó varios conceptos: la necesidad de reivindicar a quienes trabajaron para la construcción y crecimiento colectivo de la entidad, trabajar para brindarle condiciones que le permitan al productor vivir y generar desde su lugar y comprender que las dirigencias de la Sociedad Rural son de paso, por y para el futuro.
Colonia Caroya.- El presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Eduardo Riera, en su discurso con motivo de los 80 años que la entidad agropecuaria celebró el pasado 28 de agosto en su predio de barrio Malabrigo, dijo que la institución no le pertenece a nadie.
Al momento de destacar a quienes fueron parte de la historia de tal espacio gremial, dijo que era imposible hacer listas, dado que todas las comisione aportaron lo que pudieron, dentro del contexto que les tocó transitar a la cabeza de la institución.
“Cada uno dejó algo y construyó sobre los que habían hecho quienes estuvieron antes y dejó una base para quienes vinieron después. Es tan simple el concepto como entender que nadie es dueño de La Rural. Somos quienes tenemos durante un tiempo la responsabilidad de cuidarla, hacerla crecer y entregarla mejor a quienes vengan después”, recalcó.
En cuanto a la realidad dirigencial actual, expresó que en la actualidad, les toca gestionar en medio de cambios en las prácticas, dinámicas y criterios que impone la realidad en la cual “las organizaciones gremiales y empresariales atraviesan cambios de época”. : “Nos toca hacerlo en momentos de cambios de gestionar
Casi sobre el final de su alocución, indicó que “La Rural” supo ser un lugar de “encuentro, intercambio, discusión y hasta catarsis” pero que hoy las institucione deben ser capaces de transformar una preocupación en una propuesta y gestionar para tener resultados satisfactorios para sus socios.
Siguiendo la línea de la construcción colectiva y rindiendo homenaje a quienes fueron parte del tejido gremial de sus ochenta aniversarios, se realizaron varios reconocimientos: a los socios vitalicios y al siempre querido Dr. Yamil Campo, quien recibió una distinción en manos de su hija.